6. Riesgos derivados de la utilización de productos fitosanitarios para el medio ambiente

Primero debes completar 5. Productos fitosanitarios: clasificación y descripción. antes de ver esta lección

MEDIDAS PARA REDUCIR DICHOS RIESGOS, INCLUYENDO MEDIDAS DE EMERGENCIA EN CASO DE CONTAMINACIONES ACCIDENTALES. BUENAS PRÁCTICAS AMBIENTALES EN RELACIÓN A LA PRESERVACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES, BIODIVERSIDAD, FLORA Y FAUNA. PROTECCIÓN Y MEDIDAS ESPECIALES ESTABLECIDAS EN LA DIRECTIVA MARCO DEL AGUA (DIRECTIVA 2000/60/CE). ELIMINACIÓN DE ENVASES VACÍOS. CASOS PRÁCTICOS.(1HT+1HPA).

6.1. OBJETIVOS

Este tema pretende concienciar sobre la ineludible necesidad de conservación de Medio Ambiente, transmitiendo los conceptos más elementales sobre riesgos de la utilización de productos fitosanitarios en cada uno de los elementos destacables y relacionados con el sector agrario, al tiempo que orientar sobre las medidas aplicables para la preservación medioambiental, incidiendo especialmente en los conceptos de Buenas Prácticas Agrarias, así como, las diferentes zonas protegidas que se definen en las diferentes normativas europeas. Otro de los aspectos a conocer es la directiva marco del agua (Directiva 2000/60/CE), cuyo objetivo es lograr la eliminación de todas las sustancias peligrosas prioritarias y contribuir a conseguir concentraciones en el medio marino cercanas a los valores básicos para las sustancias de origen natural.

6.2. RIESGOS PARA EL MEDIO AMBIENTE

La contaminación por fitosanitarios o sus residuos, aunque en principio es una contaminación local puede alcanzar lugares más alejados de su aplicación. Cabe distinguir entre contaminación atmosférica, de aguas dulces, de aguas marinas y del suelo.

Su difusión ambiental puede venir provocada por su movilidad bien por el aire (volatilización del fitosanitario, deriva, etc), por el agua ( lluvia, percolaciones, escorrentías, etc) y por el suelo (arrastres, pisadas, alimentos, etc).

Su estructura química, su poder de disolución en grasas y aguas y su persistencia hacen de los fitosanitarios unos productos contaminantes difíciles de contrarrestar, además existen fitosanitarios que en su degradación producen metabolitos más peligrosos que su propia materia activa.

6.2.1. Riesgos atmosféricos

En el caso del riesgo atmosférico, apuntar que existe una perdida directa del producto a la atmosfera antes de su aplicación foliar. Dependiendo de su aplicación puede existir también una volatilización del producto debido a las presiones a las que se proyecta, además si las condiciones ambientales de viento y temperatura no son las ideales, estas pérdidas pueden alcanzar el 40%. No es recomendable efectuar la aplicación cuando la velocidad del viento es superior a 3m/s ni tampoco realizar los tratamientos en horas centrales del día donde las temperaturas son más altas sobre todo en verano.

6.2.2. Riesgo del suelo.

En el caso del suelo, este hace de filtro en el transporte de los fitosanitarios a otros medios. El suelo es un sistema activo que reacciona al introducirle sustancias extrañas. Como consecuencia de la presencia humana este suelo puede conservar su equilibrio o bien puede evolucionar junto con el tipo de clima al que está expuesto de una forma adecuada o no.

Los microorganismos del suelo también pueden reaccionar frente al exceso o defecto de estas sustancias. El empleo de estos fitosanitarios ha reducido drásticamente la población de hongos y mohos responsables de la descomposición de la materia orgánica en el suelo, como puede ser la lignina y la celulosa. La persistencia de estos fitosanitarios dependen de factores como la temperatura, humedad del suelo, pH, contenido en materia orgánica y sustancias minerales.

Los daños en la microflora y microfauna del suelo repercuten en la fertilidad del mismo, reduciéndose así si el suelo sufre de alta contaminación de productos fitosanitarios, con lo que el cultivo tendrá menos alimento y los costes de fertilización serán mayores, aumentando los costes del cultivo.

6.2.3. Riesgo acuoso.

El medio acuático es especialmente sensible a los plaguicidas, por lo que es necesario prestar atención especial para evitar la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas tomando las medidas adecuadas, como son el establecimiento de bandas de seguridad y de protección o la plantación de setos a lo largo de las aguas superficiales a fin de reducir la exposición de las masas de agua a la deriva de la pulverización, las filtraciones y la escorrentía.

Las dimensiones de las bandas de protección y seguridad deben depender, en particular, de las características del suelo y de las propiedades de los plaguicidas, así como de las características agrícolas de las áreas en cuestión. El uso de plaguicidas en las zonas destinadas a la captación de agua potable, a lo largo de vías de transporte, como líneas de ferrocarril, o sobre superficies selladas o muy permeables, puede provocar riesgos más elevados de contaminación del medio acuático. Por tanto, en tales zonas debe reducirse el uso de plaguicidas en la medida de lo posible, o eliminarse cuando sea apropiado.

Como hemos comentado anteriormente, pueden contaminarse tanto aguas superficiales como aguas subterráneas. El poder de contaminación de este medio está relacionado con el poder de disolución del fitosanitario y de su persistencia. En el caso de aguas superficiales, su contaminación es debida a la aplicación por descuido de balsas de riego o pantanos, cauces, linderos de ríos, limpieza de tanques o maquinaria cerca de corrientes naturales de agua, efluentes de fábricas de fitosanitarios, arrastres de lluvia después del tratamiento que van a parar a aguas subterráneas y de aquí desembocan en cursos naturales. Por otro lado, la contaminación de aguas subterráneas se produce por la evacuación y filtración de fitosanitarios en pozos o sumideros.

Para evitar estas contaminaciones se prohíbe tratar en una franja de al menos 5 metros de separación con los linderos de ríos, cauces, balsas de agua, etc y de hasta 50 metros en el caso de pozos para consumo humano. Igualmente estará prohibido lavar los tanques de aplicación en el rio y su carga para la disolución del fitosanitario a no ser que tenga válvula antiretorno. Tampoco se podrán llenar las cisternas de agua desde un punto mas bajo que el de entrada a la cisterna, siempre que no tenga válvula antiretorno. Otro método para evitar la contaminación de acuíferos es que no está recomendado el paso de vehículos con productos fitosanitarios por encima de cursos de agua.

La presencia de estos fitosanitarios provoca muchos problemas medioambientales. Por una parte disminuyen la población de invertebrados acuáticos fuente de alimento para muchos peces y aves acuáticas y por otra parte son asimilados por peces, aves y animales que lleguen a ingerir esta agua contaminada.

6.2.4. Riesgo sobre la plaga.

En el medio que se desarrolla todo cultivo agrícola existen multitud de seres vivos, unos beneficiosos y otros no. Al introducir un agente químico toxico en el medio, conseguimos que acabe con aquello que resuta una plaga y nada beneficioso para el cultivo pero además también acaba con el resto de flora y fauna que puede resultar beneficiosas para el cultivo. Asi pueden aparecer nuevas plagas al acabar con sus depredadores o parasitos naturales como es el caso de las mariquitas. Reinvasión rápida de ciertas plagas después de realizar un tratamiento al verse libre de sus enemigos naturales. Surgimiento de resistencias de ciertas plagas al plantearse su acostumbramiento a determinadas sustancias activas, ya que ciertos organismos sobrevivientes han podido mutar su contenido genético y con ello volverse resistente a dichas materias activas.

Otro efecto ecológico importante es el fenómeno de la bioconcentración, esto ocurre cuando ciertos organismos son resistentes a determinados fitosanitarios pertenecen a la cadena trófica constituyen un peligro real para los seres que se alimentan de ellos, por acumulación de del producto en su organismo.

Por otra parte, estos fitosanitarios pueden provocar cambios en el poder de resistencia de las mismas plantas. Los cambios en las sustancias inorgánicas de las plantas, causadas por pesticidas, pueden provocar una infección de afidios (pulgones) y horadores. Altos contenidos de compuestos aminoácidos producidos por ciertos pesticidas al descomponer las proteínas del vegetal pueden aumentar el efecto dañino de diferentes plagas como ácaros, bacterias, hongos, virus, etc. ya que el vegetal presenta mayor debilidad y resistencia a los ataques de los patógenos.

6.2.4.1. Riesgos para las abejas

Las abejas son parte integrante de la fauna silvestre, adquiriendo un interés agrícola importantísimo como instrumento fundamental en la polinización de las flores además de como productores de miel. Por este motivo, los productos fitosanitarios se clasifican, también, de acuerdo con la peligrosidad que representan para las abejas. Esta información figura en las correspondientes etiquetas. Con carácter general, para evitar,en la medida de lo posible, afectar a estos insectos cuando se hacen tratamientos fitosanitarios, es recomendable:

  • No efectuarlos en época de floración.
  • Si es necesario realizar los en floración, se deben utilizar los productos menos peligrosos para las abejas y el tratamiento se hará cuando éstas estén menos activas.
  • No se debe sobrepasar las dosis recomendadas en las etiquetas.
  • Si existen colmenas cercanas a la zona en donde se realizará el tratamiento, avisar a los apicultores para que adopten las medidas adecuadas.

6.2.4.2. Riesgos para la ganadería

La utilización de productos fitosanitarios puede afectar a esta actividad agraria en la medida en la cual el ganado entra en contacto con productos tratados, a través de su alimentación, pastos, forrajes (hierba y paja) y piensos (grano) y agua, etc. De forma obligatoria se ha de señalar, de manera bien visible, la zona en donde se ha realizado el tratamiento, indicando el producto que se ha utilizado y la fecha hasta la que no puede entrar el ganado para pacer.

6.3. MEDIDAS PARA REDUCIR LOS RIESGOS.

El Real Decreto 1311/2012 dedica su Capítulo IX a establecer los requisitos necesarios para que el uso de los productos fitosanitarios, desde su compra hasta su eliminación, no suponga un riesgo para la salud humana ni el medio ambiente. Transporte de productos fitosanitarios, sin perjuicio de lo establecido en la legislación sobre transporte de mercancías peligrosas, el transporte de los productos fitosanitarios con medios propios del titular de la explotación, o en su caso de la persona o empresa que requiera tratamientos con productos fitosanitarios de uso profesional, se realizará de forma que no se puedan producir vertidos. En particular, los envases se trasportarán cerrados, colocados verticalmente y con la apertura hacia la parte superior, se organizará y sujetará la carga correctamente en el medio de transporte y no se utilizarán soportes con astillas o partes cortantes que pudieran dañar los envases. Siempre que existan vías alternativas cercanas, se evitará atravesar cauces de agua con el equipo de tratamiento cargado con la mezcla del producto fitosanitario.

El gobierno de La Rioja, desde su Consejería de Agricultura, ha elaborado un documento audiovisual para las buenas prácticas en el manejo de fitosanitarios en viña llamado PROYECTO VITRES.

6.3.1. Almacenamiento de los productos fitosanitarios por los usuarios.

Los productos fitosanitarios para uso profesional se guardarán en armarios o cuartos ventilados y provistos de cerradura, con objeto de mantenerlos fuera del alcance de terceros, en especial de los menores de edad.

Los locales donde se ubiquen los armarios o cuartos, o los locales mismos cuando sólo se dediquen a guardar productos fitosanitarios, cumplirán las siguientes condiciones:

a) Deberán estar separados por pared de obra de cualquier local habitado y estar dotados de suficiente ventilación, natural o forzada, con salida al exterior.

b) No estarán ubicados en lugares próximos a las masas de aguas superficiales o pozos de extracción de agua, ni en las zonas en que se prevea que puedan inundarse en caso de crecidas.

c) Dispondrán de medios adecuados para recoger derrames accidentales.

d) Dispondrán de un contenedor acondicionado con una bolsa de plástico para aislar los envases dañados, los envases vacíos, los restos de productos y los restos de cualquier vertido accidental que pudiera ocurrir, hasta su entrega al gestor de residuos correspondiente.

e) Tendrán a la vista los consejos de seguridad y los procedimientos en caso de emergencia, así como los teléfonos de emergencia.

Los armarios o cuartos a los que se refiere anteriormente se ubicarán en aquellas zonas de los locales libres de humedad, y lo más protegidos posible de las temperaturas extremas. Su ubicación garantizará la separación de los productos fitosanitarios del resto de los enseres del almacén, especialmente del material vegetal y los productos de consumo humano o animal.

Los productos fitosanitarios deberán guardarse cerrados, en posición vertical con el cierre hacia arriba y con la etiqueta original íntegra y perfectamente legible. Una vez abierto el envase, si no se utiliza todo su contenido, el resto deberá mantenerse en el mismo envase, con el tapón cerrado y manteniendo la etiqueta original integra y legible.

­6.3.2. Preparación de la mezcla y carga del depósito

Se tomarán todas las medidas necesarias para que la mezcla y llenado del depósito del equipo de tratamiento no suponga un peligro para la salud humana y el medio ambiente, teniendo en cualquier caso carácter obligatorio las siguientes prácticas:

a) No se realizará la mezcla o dilución previa de los productos fitosanitarios antes de la incorporación al depósito, salvo que la correcta utilización de los mismos lo requiera.

b) La operación de mezcla se realizará con dispositivos incorporadores que permitan hacerlo de forma continua. En caso de que el equipo de aplicación no disponga de dichos incorporadores, el producto se incorporará una vez se haya llenado el depósito con la mitad del agua que se vaya a utilizar, prosiguiéndose después con el llenado completo.

c) Las operaciones de mezcla y carga se realizarán inmediatamente antes de la aplicación, no dejando el equipo solo o desatendido durante las mismas.

d) Las operaciones de mezcla y carga se realizarán en puntos alejados de las masas de agua superficiales, y en ningún caso a menos de 25 metros de las mismas, o a distancia inferior a 10 metros cuando se utilicen equipos dotados de mezcladores­ incorporadores de producto. No se realizarán dichas operaciones en lugares con riesgo de encharcamiento, escorrentía superficial o lixiviación.

Notas Técnicas de Prevención:

e) Durante el proceso de mezcla y carga del depósito los envases de productos fitosanitarios permanecerán siempre cerrados, excepto en el momento puntual en el que se esté extrayendo la cantidad a utilizar.

f) La cantidad de producto fitosanitario y el volumen de agua a utilizar se deberán calcular, evitando que sobre, ajustados a la dosis de utilización y la superficie a tratar, antes de realizar las operaciones de mezcla y carga.

6.3.3. Limpieza de los equipos de tratamiento.

Se tomarán todas las medidas necesarias para que, en la eliminación de los restos de mezcla que queden en los tanques tras la aplicación y en la posterior limpieza de los equipos de tratamiento, no se ponga en peligro la salud humana y el medio ambiente, teniendo en cualquier caso carácter obligatorio las siguientes prácticas:

a) Se prohíbe el vertido de los restos de mezcla excedentes del tratamiento. Su eliminación se realizará aplicándolos en la misma parcela tratada previa su dilución con la cantidad de agua suficiente para que no se exceda la dosis máxima admisible. No obstante, cuando estén disponibles, se dará preferencia a la eliminación de estos restos mediante instalaciones autorizadas o dispositivos preparados para eliminar o degradar residuos de productos fitosanitarios.

b) En ningún caso se podrán lavar los equipos a distancias inferiores de 50 metros de las masas de agua superficiales y de los pozos.

c) Los equipos de tratamiento se guardarán resguardados de la lluvia.

6.3.4. Residuos y envases de productos fitosanitarios

Excepto en el caso de que se disponga de dispositivos que no lo hagan necesario, cada envase de producto fitosanitario líquido que se vacíe al preparar la mezcla y carga será enjuagado manualmente 3 veces, o mediante dispositivo de presión, y las aguas resultantes se verterán al depósito del equipo de tratamiento.

Los envases vacíos se guardarán en una bolsa almacenada conforme a lo previsto en el apartado del almacenamiento, hasta el momento de su traslado al punto de recogida.

El agricultor mantendrá durante al menos tres años, el justificante de haber entregado los envases vacíos de productos fitosanitarios al correspondiente punto de recogida que en el caso de La Rioja está gestionado por SIGFITO.

6.3.5. Uso de productos fitosanitarios en ámbitos NO agrarios.

El Real Decreto 1311/2012 contiene un capítulo de disposiciones específicas para el uso de los productos fitosanitarios en ámbitos distintos de la producción agraria, aplicables a los tratamientos fitosanitarios que se hayan de realizar en:

a) Espacios utilizados por el público en general, comprendidos las áreas verdes y de recreo, con vegetación ornamental o para sombra, dedicadas al ocio, esparcimiento o práctica de deportes, diferenciando entre:

– Parques abiertos, que comprenden los parques y jardines de uso público al aire libre, incluidas las zonas ajardinadas de recintos de acampada (camping) y demás recintos para esparcimiento, así como el arbolado viario y otras alineaciones de vegetación en el medio urbano.

– Jardines confinados, tanto se trate de invernaderos como de espacios ocupados por plantas ornamentales en los centros de trabajo, de estudio o comerciales.

b) Campos de deporte: espacios destinados a la práctica de deportes por personas provistas de indumentaria y calzado apropiados, diferenciados entre abiertos y confinados, conforme a lo especificado en a).

c) Espacios utilizados por grupos vulnerables: los jardines existentes en los recintos o en las inmediaciones de colegios y guarderías infantiles, campos de juegos infantiles y centros de asistencia sanitaria, incluidas las residencias para ancianos.

d) Espacios de uso privado: espacios verdes o con algún tipo de vegetación en viviendas o anejos a ellas, o a otras edificaciones o áreas que sean exclusivamente de acceso privado o vecinal, diferenciando entre:

– Jardines domésticos de exterior: espacios verdes de dominio privado, anejos a las viviendas. Jardinería doméstica de interior: incluye las plantas de interior y las cultivadas en balcones, terrazas o azoteas.

– Huertos familiares: áreas de extensión en las que se cultiva un pequeño número de diferentes hortalizas o frutos para aprovechamiento familiar o vecinal, tanto estén en el recinto de un jardín doméstico como fuera del mismo.

e) Redes de servicios: áreas no urbanas, comprendidos los ferrocarriles y demás redes viarias, las de conducción de aguas de riego o de avenamiento, de tendidos eléctricos, cortafuegos u otras, de dominio público o privado, cuya característica es mantener controlada la vegetación espontánea mediante espacios lineales o redes de espacios lineales.

f) Zonas industriales: áreas de acceso restringido, de dominio público o privado, tales como centrales eléctricas, instalaciones industriales u otras en las que, principalmente, se requiere mantener el terreno sin vegetación.

g) Campos de multiplicación: plantaciones o cultivos destinados a la producción de simientes u otro material de reproducción vegetal, gestionados por operadores dedicados a esta actividad.

Desarrollo de programas de inspección de equipos de aplicación.

Existen, además, unos condicionamientos específicos para los ámbitos no agrarios referentes a:

• Acceso y presencia de terceros (público en general).

• Espacios utilizados por grupos vulnerables.

• Espacios de uso privado.

• Espacios utilizados sólo por profesionales (tratamientos en las redes de servicios, en los recintos de las zonas industriales, en los campos de multiplicación y en los centros de recepción).

La gestión de los envases vacíos y restos de productos para usos no agrarios, también está regulada en este capítulo de disposiciones específicas para el uso de los productos fitosanitarios en ámbitos distintos de la producción agraria.

6.3.6. Medidas en caso de contaminación accidental

El derrame de un producto fitosanitario puede tener lugar durante su transporte, almacenamiento, mezcla o aplicación. En cualquier caso, se debe hacer todo lo posible para evitar que el plaguicida siga derramándose o dispersándose.

En caso de derrames de pequeña magnitud, la persona o personas que vayan a proceder a su retirada, llevarán el equipo de protección individual y buscarán ayuda si fuera necesario. Se deberán tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Si el derrame se produce durante el transporte del producto, estacionar el vehículo, parar el motor y eliminar cualquier fuente de calor en la zona.
  • Mantener alejados de la zona del derrame a personas y animales.
  • Retirar los envases dañados e introducirlos en algún tipo de contenedor estanco (bolsa de plástico, cubo con tapadera, etc.).
  • Cubrir la zona afectada del derrame con algún producto inerte absorbente (trapos, arena, serrín…).
  • Para frenar la extensión del derrame, se puede realizar una canaleta en el suelo con una pala.
  • Barrer y raspar el material empleado para absorber el derrame y depositarlo en un contenedor estanco. Si fuera necesario, retirar el suelo contaminado y colocarlo en bolsas impermeables para su eliminación. No aplicar agua sobre los derrames si no se puede controlar el vertido posterior.
  • Descontaminar las superficies afectadas con detergente, jabón en polvo, etc. El vertido que resulte de la limpieza también debe ser controlado.

En caso de derrames de gran magnitud, por ejemplo la ruptura de un depósito de plaguicida en un accidente durante su transporte, la primera medida será llamar al teléfono de emergencias (112) para informar del accidente y del tipo de carga transportada, para que envíen al lugar los equipos de contención necesarios. Mientras llega la ayuda es importante mantener alejados de la zona del accidente a personas y animales, si los hubiese.

6.4. BUENAS PRÁCTICAS AMBIENTALES.

Las Buenas Prácticas Ambientales son medidas sencillas y útiles que podemos adoptar tanto los trabajadores y trabajadoras como las empresas de cara a reducir el impacto ambiental negativo de sus actividades. Son acciones que implican cambios en la organización y, fundamentalmente, en el comportamiento y los hábitos de las personas para disminuir riesgos ambientales, promover el ahorro de recursos y una gestión sostenible de la actividad empresarial. En la mayoría de los casos son cambios simples, de aplicación relativamente sencilla.

Para garantizar que estas prácticas tengan éxito y logren un cambio real es factor imprescindible que todos colaboremos y nos impliquemos. Recíprocamente, nuestra seguridad y salud se ve comprometida en numerosas ocasiones por las condiciones ambientales en las que desarrollamos nuestra actividad laboral. Por ello, la aplicación de buenas prácticas ambientales en nuestros lugares de trabajo nos revierte y beneficia directamente al reducir riesgos laborales y proteger nuestro entorno. La agricultura ecológica, la producción integrada, el control integrado de plagas y la agricultura de conservación son ejemplos claros de buenas practicas y de conservación del medio ambiente.

6.4.1. Las que al suelo se refieren

El suelo es el principal soporte de la actividad agraria y, como tal, hay que cuidarlo. Es importante realizar una analítica para conocer su tipología y, en consecuencia, aportar materia orgánica mediante abonos, cubiertas vegetales y restos vegetales, priorizando su uso frente al de fertilizantes químicos, mejorando la estructura del suelo para frenar la erosión e incrementando su capacidad de retención de agua.

En lo que respecta al laboreo se aconseja:

– Reducir el número de labores, y especialmente de labores profundas para disminuir al máximo la pérdida de materia orgánica, de suelo por erosión, evaporación de agua y gastos de explotación.

(siembra directa)

– Realizar las labores en el sentido de las curvas de nivel para evitar que se formen surcos, cárcavas y barrancos.

– Evitar las labores cuando el suelo no tenga el nivel de humedad adecuado, con el objeto de reducir su compactación, no ocasionar suela de labor o destruir su estructura.

– Mantener bandas de vegetación herbácea o arbórea cuyas raíces fijen el suelo, reduciendo la posibilidad de ser erosionado.

– Mantener restos de cultivo sobre el suelo, siempre que éstos no presenten problemas fitosanitarios. Además no se recomienda quemar los rastrojos, sino enterrarlos.

– Reparar los surcos, cárcavas o barrancos ocasionados por los regueros de agua.

6.4.2. Las que al riego se refieren

Hay que poner en marcha medidas para conseguir un uso sostenible del agua, optimizando el riego y adoptando medidas para evitar la contaminación hídrica. También se debe velar por la sostenibilidad en el uso del agua, analizando datos de cómo afecta a la cuenca hidrológica.

Prácticas encaminadas a aumentar la eficacia de riego y la uniformidad de aplicación:

– Utilizar métodos y sistemas de riego de elevada eficiencia en el uso de agua y realizar el manejo de forma adecuada para conseguir buena uniformidad de aplicación.

– Aplicar el agua evitando las horas de máxima insolación, con el fin de disminuir las pérdidas por evaporación del agua, especialmente en riego por aspersión.

– Mantener en buen estado la red de distribución, para evitar pérdidas de agua antes de llegar a pie de parcela.

– Además se recomienda realizar un análisis previo de la calidad de agua, no regar con aguas sin depurar, y no utilizar aguas salinas.

6.4.3. Las que a la fertilización se refieren

Como decíamos en el punto del suelo, es importante realizar una analítica para conocer su tipología y, en consecuencia, aportar materia orgánica mediante abonos, cubiertas vegetales y restos vegetales, priorizando su uso frente al de fertilizantes químicos, debido a que estos productos salifican el suelo y con ello pueden modificar el pH del suelo, actuando por consiguiente sobre la microfauna del suelo.

Por lo que se tiende a:

– Establecer una programación racional de fertilización según la información que suministran el diagnóstico foliar, la fertilidad y disponibilidad de agua en el suelo, la calidad y el contenido de nutrientes en agua de riego.

– Evitar o limitar el empleo de fertilizantes líquidos en terrenos de elevada pendiente, de forma que se evite el arrastre por escorrentía y la contaminación de las aguas.

– Aplicar la fertilización nitrogenada adaptada en cantidad, formulación y momento al desarrollo del cultivo.

6.4.4. Las que a fitosanitarios se refieren.

Los productos fitosanitarios tienen impacto sobre el medio ambiente y sobre la salud humana. Hay formas más naturales de combatir las plagas.

Además, de tener un agroecosistema vivo es fundamental para incrementar la biodiversidad y obtener beneficios agronómicos y ambientales:

– Fauna auxiliar.

Proporcionar alimento y cobijo a la fauna auxiliar (aves, insectos, etc.) que podrán ayudarnos a combatir de manera natural plagas y enfermedades.

– Setos vivos.

Recuperar o mantener especies autóctonas en las lindes de la finca, arroyos o en otras zonas del interior de la misma.

Antes del tratamiento:

Normas a tener en cuenta para el uso adecuado de plaguicidas:

– No realizar tratamientos fitosanitarios sistemáticos, sino elegir el tratamiento adecuado a realizar, pidiendo consejo técnico a personal especializado.

– Leer detenidamente las etiquetas de los productos y usar sólo los autorizados e inscritos en el registro y con la menor toxicidad posible, anteponiendo siempre los menos invasivos.

– Usar dosis recomendadas en la etiqueta, así como calcular correctamente la dosis de producto y el volumen de aplicación.

– Al realizar la mezcla, enjuagar el envase vacío al menos tres veces vertiendo el agua en el tanque de aplicación sin sobrepasar la dosis máxima permitida para la aplicación.

– Comprobar el buen estado de maquinaria de aplicación y reducir al máximo la deriva de producto a parcelas contiguas o a zonas próximas.

– Nunca manejar recipientes de plaguicidas abiertos en plataformas o lugares inestables o que puedan moverse.

Durante el tratamiento:

– Procurar que no haya deriva de productos sobre ríos, arroyos, canales de riego, embalses, lagos o cualquier curso de agua.

– No realizar tratamientos si las condiciones climáticas son desfavorables (con viento > 3m/s, lluvia, temperaturas muy elevadas, etc.).

Después del tratamiento:

– Calcular bien la cantidad de caldo que se va a utilizar en el tratamiento, de forma que si sobra, se intente agotarlo en la propia parcela o en una parcela en barbecho si no hay ningún lugar cercano autorizado de reciclado.

– Evitar la contaminación de las aguas por vertido del líquido resultante del lavado de utensilios y tanques de aplicación

– Recoger los envases vacíos y ponerlos en manos de entidades gestoras para su tratamiento.

– Respetar los plazos de seguridad en cuanto a recolección o entrada de ganado.

Una buena práctica ambiental debe saber gestionar los recursos existentes y la posible contaminación de los residuos que generan.

Gestión de recursos:

– No consumir productos y subproductos de procedencia ilegal, ya que pueden ser peligrosos para la salud y el medio ambiente.

– Atender al criterio ambiental en el aprovisionamiento, mediante la elección de materiales, productos y suministradores con certificación ambiental.

– Utilizar tipos de cultivo adaptados al medio.

– Realizar prácticas de agricultura y ganadería ecológica que ayudan a establecer un mejor equilibrio con el medio.

– Emplear la lucha integrada que ayuda a disminuir el número de tratamientos con fitosanitarios y, por tanto, la disminución de residuos en los productos tratados y la contaminación ambiental.

– Aplicar sistemas de control de plagas alternativos mediante especies vegetales adecuadas, productos biológicos o sistemas biotécnicos.

Gestión de la contaminación y los residuos:

– Realizar campañas de información entre los agricultores para la minimización y correcta gestión de los residuos y la contaminación (SIGFITO).

– Rechazar el uso de productos fitosanitarios que se transforman en residuos peligrosos al final de su vida útil.

– Entregar al gestor autorizado los residuos peligrosos y sus envases.

– No abusar de los productos fitosanitarios para evitar la contaminación de suelos y acuíferos.

– Utilizar productos fitosanitarios a las dosis indicadas en la etiqueta.

– Aislar los productos fitosanitarios del suelo para evitar infiltraciones.

– No incinerar los plásticos agrícolas. Existen gestores autorizados que los reciclan

6.4.5. Las que a la recolección se refieren

Las actuaciones programadas deben generar los mínimos impactos sobre el medio ambiente y respetar la salud del consumidor.

a) Respetar los plazos de seguridad.

b) No dejar las plantaciones abandonadas, ya que supone un reservorio de plagas y enfermedades.

c) Continuar el mantenimiento de las plantaciones después del aprovechamiento comercial de los frutos.

d) Eliminar los restos vegetales y frutos afectados por plagas o enfermedades, ya que son un reservorio para plantaciones colindantes y supondrá un incremento de las aplicaciones fitosanitarias.

e) Respetar en las operaciones de recolección, los nidos de aves o de otros animales al objeto de no alterar la biodiversidad.

f) Finalizada la plantación, retirar los restos de plásticos, evitando la acumulación o acopio y, bajo ningún concepto, se incorporarán al suelo.

6.5. DIRECTIVA MARCO DE AGUA

La Directiva marco del agua (Directiva 2000/60/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre de 2000), tiene varios objetivos, concretamente la prevención y la reducción de la contaminación, la promoción del uso sostenible del agua, la protección del medio ambiente, la mejora de la situación de los ecosistemas acuáticos y la atenuación de los efectos de las inundaciones y de las sequías.

En este sentido el Real Decreto 1311/2012, sobre uso sostenible de los productos fitosanitarios, establece una serie de medidas para evitar la contaminación tanto puntual como difusa de las masas de agua y medidas para evitar la contaminación de las aguas para el consumo humano.

Independientemente del destino del agua y siempre que sea posible, se utilizarán productos fitosanitarios no clasificados como peligrosos para el medio ambiente y se dará prioridad al uso de equipos de aplicación de baja deriva, especialmente en cultivos altos.

Medidas para evitar la contaminación difusa de las masas de agua:

– Siempre que sea posible se utilizarán productos fitosanitarios no clasificados como peligrosos para el medio ambiente y se dará prioridad al uso de equipos de aplicación de baja deriva, especialmente en cultivos altos.

– Se deberán reducir las aplicaciones en superficies muy permeables, como en los suelos arenosos.

– Al aplicar un producto fitosanitario se respetará una banda de seguridad mínima, con respecto a una masa de agua superficial, de cinco metros, o superior, si así se especifica en la etiqueta del producto.

– Se evitará todo tipo de tratamiento con vientos superiores a tres metros por segundo.

Medidas para evitar la contaminación puntual de las masas de agua (de carácter obligatorio)

– Los depósitos de los equipos de aplicación no se llenarán directamente desde los pozos o puntos de almacenamiento de agua, ni desde un cauce de agua, salvo en el caso de que se utilicen equipos con dispositivos antirretorno o cuando el punto de captación esté más alto que la boca de llenado.-Los puntos de agua susceptibles de contaminación por productos fitosanitarios, como los pozos de las parcelas a tratar, deberán cubrirse.

– Se evitarán los tratamientos en zonas que no sean objetivo del mismo, en concreto se interrumpirá la pulverización en los giros y al finalizar las hileras del cultivo.

– Las operaciones de regulación del equipo de tratamiento se realizarán previamente a la mezcla y carga del producto fitosanitario y, al menos, a 25 metros de los puntos de agua susceptibles de contaminación.

6.6. GESTIÓN Y ELIMINACIÓN DE ENVASES VACÍOS.

Los envases de productos fitosanitarios son recipientes de cartón y papel, metal y plástico de diferentes tipos que han estado en contacto directamente con cualquier producto fitosanitario. Los residuos fitosanitarios son residuos peligrosos (Real Decreto 952/1997, de 20 de junio; código CER 020105: residuos agroquímicos). La Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados considera que los envases que han contenido residuos peligrosos son también residuos peligrosos. Teniendo esta consideración en cuenta, el agricultor, por tanto, es productor de residuos de envases fitosanitarios, puesto que en su actividad, genera estos residuos. La normativa establece que los poseedores de residuos estarán obligados, siempre que no procedan a gestionarlos por sí mismos, a entregarlos a un gestor autorizado.

A finales de 2002 con la promulgación del Real Decreto 1416/2001, de 14 de diciembre, sobre envases de productos fitosanitarios, obliga a que los productos fitosanitarios envasados sean puestos en el mercado a través de un sistema de depósito, devolución y retorno o a través de un SIG.

Este nuevo sistema lleva por nombre SIGFITO, y es quien se encarga de sufragar los costes de la gestión de estos residuos y quien lleva a cabo la recogida, transporte y tratamiento de los envases. La financiación se realiza a través de los productores y envasadores de productos fitosanitarios. En el caso dela Rioja, es la Dirección General de Calidad Ambiental quien se encarga de financiar los costes de la gestión de envases de fitosanitarios, algo que, según la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados y laLey 11/1997, de 24 de abril, de Envases y residuos de envases, le corresponde a los últimos tenedores de los residuos, en este caso los agricultores. La Comunidad Autónoma de La Rioja autorizó a este Sistema Integrado de Gestión en 2002 y desde ese momento es él quien se encarga de la recogida de nuestros residuos fitosanitarios. En el año 2000, el sistema de recogida itinerante se completó con la creación de puntos fijos que admiten los residuos de forma continua.

6.6.1. Importancia del triple enjuagado

Para tu seguridad es imprescindible utilizar los elementos de protección personal necesarios durante la preparación de la mezcla: traje protector, pantalla facial, guantes, botas, mascarilla… y una vez protegido, los pasos a seguir son:

  1. Vaciar bien el contenido del envase en el tanque de aplicación.
  2. Llenar el envase con agua hasta la cuarta parte de su capacidad.
  3. Tapar y agitar vigorosamente durante algunos segundos.
  4. Echar el agua en el tanque de aplicación. Repetir los pasos del 2 al 4 dos veces más.
  5. Inutilizar el envase perforando el fondo y sin dañar la etiqueta

Al enjuagar los envases vacíos de fitosanitarios se gana en economía ( total uso del producto y menor coste de reciclado ), en eficacia (se utiliza la totalidad de materia activa), en seguridad (no contiene residuos tóxicos y en medio ambiente (evita la contaminación del medio ambiente.)

6.6.2. Puntos de recogida

El Sistema Integrado de Gestión de envases vacíos de agrarios se basa en una red de centros, denominados “Puntos de recogida”. Los puntos, en su mayoría, son cooperativas agrarias o distribuidores de insumos agrícolas a los cuales el consumidor puede llevar sus envases, y así cumplir sus obligaciones en gestión medioambiental.

6.7. ZONAS PROTEGIDAS

Según la DIRECTIVA 2009/128/CE DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO del 21 de octubre de 2009 por la que se establece el marco de la actuación comunitaria para conseguir un uso sostenible de los plaguicidas, menciona que en la actualidad, la presente Directiva debe aplicarse a los plaguicidas que son productos fitosanitarios. No obstante, está previsto ampliar en el futuro el ámbito de aplicación de la presente Directiva a los productos biocidas.

A fin de facilitar la aplicación de la presente Directiva, los Estados miembros deben utilizar planes de acción nacionales (PAN), para fijar objetivos cuantitativos, metas, medidas, calendarios e indicadores, con objeto de reducir los riesgos y los efectos de la utilización de plaguicidas en la salud humana y en el medio ambiente, y para fomentar el desarrollo y la introducción de la gestión integrada de plagas y de planteamientos o técnicas alternativos con objeto de reducir la dependencia de estos plaguicidas.

Los Estados miembros deben supervisar la utilización de los productos fitosanitarios que contengan sustancias activas especialmente preocupantes y establecer calendarios y objetivos para reducir su utilización, en particular cuando sea una forma adecuada de alcanzar los objetivos de reducción del riesgo.

El uso de plaguicidas puede ser particularmente peligroso en zonas muy sensibles, como son los espacios Natura 2000protegidos en virtud de las Directivas 2009/147/CE, 79/409/CEE y 92/43/CEE. Esta última Directiva crea la red “Natura 2000”. Una red ecológica europea que garantiza el mantenimiento o, en su caso, el restablecimiento, en un estado de conservación favorable, de determinados tipos de hábitats naturales y de ciertas especies animales y vegetales. La red Natura 2000 está compuesta por los Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) –hasta su designación como Zonas Especiales de Conservación (ZEC)-, dichas ZEC y las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Estas últimas, designadas por los Estados miembros con arreglo a la Directiva Aves.

En otros lugares, como parques y jardines públicos, campos de deportes y áreas de recreo, áreas escolares y de juego infantil, así como en las inmediaciones de centros de asistencia sanitaria, los riesgos derivados de la exposición a los plaguicidas son grandes. En esos lugares debe minimizarse o prohibirse la utilización de plaguicidas.

Cuando se utilicen plaguicidas deben preverse medidas adecuadas de gestión del riesgo, así como concederse prioridad a los plaguicidas de bajo riesgo y a las medidas de control biológico. Las medidas deben referirse también a los usuarios no profesionales, ya que es muy probable que este grupo de usuarios, por su falta de conocimientos, lleve a cabo manipulaciones inadecuadas.La aplicación por parte de todos los agricultores de los principios generales y de las orientaciones específicas, para determinados cultivos o sectores, en relación con la gestión integrada de plagas llevaría a un uso mejor dirigido de todas las medidas disponibles de lucha contra las plagas, incluidos los plaguicidas. Por tanto, contribuiría a reducir más los riesgos para la salud humana y el medio ambiente, así como la dependencia del uso de plaguicidas. Los Estados miembros deben fomentar la gestión de plagas con bajo consumo de plaguicidas, en particular, la gestión integrada de plagas, y establecer las condiciones y medidas necesarias para su aplicación.

En virtud del Reglamento (CE) 1107/2009 y de la presente Directiva, la aplicación de los principios de la gestión integrada de plagas es obligatoria a partir de enero del 2014 y el asesoramiento acreditado de esta GIP para explotaciones que cumplan ciertos requisitos (en un principio según Has y cultivos).

Etiquetas de lecciones: medio-ambiente, productos fitosanitarios, riesgos
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