17. PRÁCTICAS DE APLICACIÓN DE TRATAMIENTO FITOSANITARIO.

17.1. INTRODUCCIÓN.

Con esta práctica procuraremos desarrollar las actividades principales para la aplicación de un tratamiento fitosanitario, siguiendo las pautas de la Buena Práctica Fitosanitaria.

Aunque no será posible abarcar todos los supuestos que pueden presentarse en esta actividad, en el método elegido se seguirán los pasos correctos para una aplicación uniforme, bien dosificada, con las mayores garantías para el aplicador y el consumidor y respetando la conservación del medio ambiente, además de calcular la dosificación exacta del producto por varios métodos.

17.2. ACTIVIDADES A DESARROLLAR

  • Identificación de plagas o enfermedades existentes en los cultivos.
  • Elección del producto fitosanitario adecuado, con un correcto uso de la etiqueta.
  • Identificación de las mejores condiciones climáticas par la aplicación.
  • Identificación y selección de E.P.I.
  • Calibración y protección del equipo de trabajo.
  • Dosificación y llenado del depósito o mochila.
  • Ejecución del tratamiento aplicando las medias preventivas y de protección.
  • Aplicación de medidas pos-tratamiento de conservación y mantenimiento de la maquinaria respetando el medio ambiente.
  • Trasladar conocimientos sobre las condiciones idóneas de almacenamiento de productos fitosanitarios.
  • Identificación de mochilas de tratamiento, boquillas y demás enseres.
  • Cálculo de la dosificación correcta del producto.
  • Se evaluará: Homogeneidad de distribución, pérdidas de producto en el suelo, volumen aplicado, tamaño de gota, etc

17.3. NECESIDADES PARA EJECUTAR LA PRÁCTICA.

Dispondremos de los siguientes materiales:

  • Campo demostrativo (según disponibilidad, si no la hubiese, se expondrá un caso).
  • Mochilas de aplicación.
  • Tiras de papel hidrosensible o aditivo cromático para su detección.
  • Equipo completo EPI.
  • Envases exentos de residuos con sus respectivas etiquetas.

17.4. DESARROLLO PRÁCTICO.

Todos los alumnos entrarán en la parcela de prácticas del cultivo para buscar en hojas, tallos o frutos, la localización de la plaga o enfermedad existente. En caso de no poder disponer de dicha parcela o no hubiese todavía ningún ataque en ella, se dispondrá de fotos ilustrativas donde los alumnos deberán reconocer las diferentes plagas y enfermedades.
Se comentara en grupo los diferentes tratamientos que puden utilizarse para erradicar las diferentes plagas y enfermedades que veamos, tanto químicos como alternativos.
Una vez decida la mejor opción, se pasara a calcular la dosis de empleo (según recomendaciones de la etiqueta del producto elegido e interpretar la misma), tanto para una cuba de tracción mecánica como para una mochila, que será con la que realizaremos la aplicación (dicho cálculo se expondrá en el apartado siguiente 12.5).
Una vez tengamos las premisas principales de producto y dosis, pasaremos a verificar las condiciones meteorológicas apropiadas para dicha práctica. A continuación se elegirá el EPI necesario para la manipulación del producto puro y su aplicación.
Seguidamente, diferentes voluntarios se dispondrán a llenar de forma correcta la mochila de aplicación, guardar el producto sobrante si lo hubiere o a realizar el triple enjuagado en el caso de que el recipiente usado se nos haya acabado, realizar pulverizaciones en diferentes papeles hidrosensibles con diferentes boquillas y a diferentes velocidades para comprobar que tan importante es la elección exacta del producto a utilizar como los medios para ello (tamaño de la gota, velocidad, presión, perdidas, obstrucciones, etc).
Una vez acabada la aplicación se someterá al equipo a su limpieza, su gestión de residuos y por último seguiremos los pasos correctos para desprenderse de nuestro EPI y mantenerlo en buenas condiciones para usos posteriores siempre que no sean de usar y tirar.

17.5. CÁLCULOS DE DOSIFICACIÓN.

El establecimiento de un cultivo implica necesariamente diseñar un programa (que no un calendario) de manejo de plagas y enfermedades. Dentro de este programa es común el uso de plaguicidas (herbicidas, insecticidas y fungicidas) para prevenir o controlar plagas.
En el mercado de plaguicidas existen diferentes formulaciones y concentraciones de ingrediente activo (i.a.).
Por otro lado, en el campo hay una gran cantidad de factores a considerar para decidir la cantidad de producto a utilizar, estos son: tipo de cultivo, hora del día adecuada, equipo disponible, plaga o enfermedad que se desea controlar, y el producto a utilizar.
Los plaguicidas usados en la agricultura vienen con un etiquetado que específica su composición y la dosis recomendada. Usualmente la dosis viene expresada en kilogramos por hectárea (kg/ha), litros por hectárea (L/ha) o mililitros por hectárea (mL/ha), dependiendo de sus características. La correcta dosificación del plaguicida y la calibración del equipo permiten el adecuado control del patógeno, disminuyendo el riesgo de la generación de resistencia de las plagas y daños a los cultivos, así como la contaminación al ambiente. Además, se logra un ahorro económico para el productor al optimizar el uso del producto y controlar de manera oportuna la plaga.

17.5.1. Pulverizador hidroneumático. Atomizador.

El pulverizador hidronuemático es el equipo más complejo y su correcta utilización depende principalmente de su ajuste. Las operaciones de ajuste, a menudo llamadas incorrectamente calibración del equipo, consisten en un conjunto de cálculos para  decidir:

  • Las boquillas (tipo y número) que se emplearán en el tratamiento
  • La presión
  • La velocidad de avance del tractor.

A menudo se emplean distintas palabras para expresar la cantidad de producto fitosanitario que se quiere distribuir en un tratamiento y a veces, a la misma palabra, según quien la use, se le atribuyen distintos significados. Ambas situaciones conducen a una gran confusión entre los operarios y técnicos. Por este motivo, es importante aclarar los términos y utilizarlos siempre de la misma manera. En este apartado definimos las siguientes:

  • Volumen de aplicación: cantidad de caldo que se distribuye por unidad de superficie (l/ha). En todo caso hay que aplicar siempre por debajo del punto de goteo, momento en el cual el producto aplicado escurre por el ápice de las hojas y se pierde. Este punto depende del estado de desarrollo del cultivo.
  • Dosis: cantidad de producto fitosanitario que se distribuye por unidad de superficie de la parcela (l/ha o kg/ha) o unidad de volumen de vegetación (l/m3 vegetación).
  • Concentración: cantidad de producto fitosanitario en el caldo (normalmente se expresa como porcentaje, como cm3/hl, etc.). Muchas veces se confunde esta concentración con la dosis, pues en las etiquetas de los productos fitosanitarios aparece la palabra dosis.
  • De estas tres definiciones se deduce que DOSIS = VOLUMEN x CONCENTRACIÓN x constante. Donde la constante es un número para corregir las unidades con las que se expresan la concentración y el volumen.

Por ejemplo, un caldo que se distribuye a razón de 2000 l/ha de un producto líquido que se mezcla al 1%, genera una dosis de aplicación de:

DOSIS (cm3 de producto/ha) = 2000 l caldo/ha x 1 cm3 de producto/ 100 cm3 caldo x 1000 cm3 /l =  20000 cm3 de producto/ha = 20 lde producto/ha.

En este caso se procederá a llenar la cuba con 1980 litros de agua de una calidad optima (característica que incide en el éxito de la aplicación, durabilidad de las boquillas y estado general del equipo de aplicación) mas 20 litros del producto elegido para completar los 2000litros de caldo.

Cómo ajustar un equipo montado sobre tractor.

Una vez determinado el volumen de aplicación, para ajustar un equipo de tratamiento se deben seguir los siguientes pasos:

  • Seleccionar el régimen (revoluciones) del motor.
  • Seleccionar la velocidad de avance del tractor.
  • Determinar el caudal total instantáneo que debe suministrar el equipo (l/min).
  • Elegir las boquillas y la presión de trabajo. Verificar los caudales.
  • Calcular la cantidad de producto fitosanitario y de agua que se ha de incorporar en el depósito.

Ejemplo práctico
Se ha recomendado realizar un tratamiento insecticida contra mosca blanca con un volumen de caldo aproximado de 1750 l/ha. Dado que es un tratamiento contra una plaga exterior, la velocidad del equipo deberá de ser entre 2-3 km/h. El tratamiento se realizará en una parcela plantada a 6 x 4 m. El tratamiento se realizará con un turboatomizador que consta con un depósito de 1500 l de capacidad y de 16 boquillas.

Supongamos que queremos emplear un producto con las siguientes características:

  • Materia activa: BUPROFEZIN 25% [WP] P/P
  • Presentación:EC – Concentrado emulsionable
  • Dosis de etiqueta (concentración recomendada): 0.04-0.08 (%)

1.- Seleccionar el régimen (revoluciones) de la toma de fuerza y del motor.

Normalmente, el fabricante del equipo de pulverización recomienda una velocidad de giro de la toma de fuerza que considera óptima para el funcionamiento del mismo. A dicha velocidad de giro, los ejes de accionamiento, la bomba y el ventilador giran a un punto óptimo de revoluciones que les hace ser más eficaces (producen suficiente presión y cantidad de aire respectivamente, con menor consumo y desgaste).

Por lo general, los fabricantes actuales recomiendan una velocidad de giro de la toma de fuerza de entre 480 y 540 revoluciones por minuto (rpm). En el ejemplo vamos a suponer que el fabricante recomienda 540 rpm. Fijada la velocidad de la toma de fuerza (tdf), queda determinar cuál debe ser el correspondiente régimen del motor del tractor.

Recordemos que la velocidad de la tdf y del motor se relacionan mediante la llamada relación de transmisión, que se define como:
Relación de transmisión = Velocidad del motor / velocidad tdf [3]

O, lo que es lo mismo:
Velocidad del motor = relación de transmisión x velocidad tdf

Si disponemos de un tacómetro, podemos medir ambas velocidades de giro. Por ejemplo, supongamos que cuando el motor del tractor gira a 1700 rpm, medimos con el tacómetro que la velocidad de la tdf era igual a 452 rpm. Entonces, la relación de transmisión es:
Relación de transmisión = 1700 / 452 = 3,78

La velocidad de la tdf que deseamos es 540 rpm, por lo tanto, la velocidad del motor a la que debemos trabajar es:
540 x 3,78 = 2041 rpm

Sin embargo, a menudo no disponemos de tacómetro. En ese caso podemos:

A. Consultar el libro de características técnicas del tractor y buscar la relación de transmisión entre la velocidad del motor y de la toma de fuerza.

B. En muchos tractores, el panel de control indica no solamente la velocidad de giro del motor, sino también la velocidad de giro de la toma de fuerza. Muchos tractores modernos llevan un panel electrónico que la indican, pero también los tractores más antiguos llevan un sistema mecánico de aguja que permite conocerla.

C. En algunos tractores en el panel se señala con una marca el régimen del motor que produce 540 rpm en la toma de fuerza.

2.- Seleccionar la velocidad de avance del tractor.

Cuando el tractor trabaja a muy baja velocidad, como ocurre cuando se aplican tratamientos fitosanitarios, la velocidad de avance que marca el panel de control es poco fiable, incluso si el panel es electrónico. Por ello, es conveniente hacer medidas más exactas de esta velocidad de avance utilizando un sencillo procedimiento, consistente en hacer recorrer al tractor, al régimen calculado en el apartado anterior una distancia conocida y medir el tiempo empleado en recorrerla. Estas medidas se hacen con cada una de las marchas más cortas del tractor y no es necesario repetirlas mientras no se cambie el tamaño de las ruedas. Para obtener la velocidad del tractor en kilómetros por hora, se realiza el siguiente cálculo:

Velocidad (Km/h) = Distancia recorrida (m) / Tiempo empleado (s) x 3,6

Supongamos que se realiza un ensayo con el tractor anterior, que dispone de cuatro velocidades cortas y cuatro largas. Se pone el tractor a 2041 rpm y se cronometra el tiempo que tarda en recorrer una distancia de 100 m en línea recta. Se obtienen los siguientes tiempos:

La velocidad de avance en kilómetros por hora se calcula con la fórmula anterior y resulta:

Marcha: 1ª corta a Velocidad (Km/h)= 100 (m) / 234,8 (s) x 3,6 = 1,5 Km / h
2ª corta a  2.1 km/h
3ª corta a 2.5 km/h
4ª corta a 3.2 km/h

Por tanto, para el tratamiento  escogemos la marcha 2ª corta,  que produce una velocidad del tractor de 2,1 km/h cuando éste lleva el motor a 2041 rpm.

3.- Determinar el caudal total que debe suministrar el equipo (l/min).

El caudal de caldo que debe suministrar el equipo se calcula con la siguiente fórmula:
Caudal total (l/min) = (Velocidad (Km/h) x Anchura de calle (m) x Volumen (l/ha)) / 600

Recordando que la anchura de la calle es de 6m, tenemos que:
Caudal total (l/min) = 2,1 Km/h x 6 m x 1750 l/ha / 600 = 36,8 l/ min

4.-  Elegir las boquillas y la presión de trabajo. Verificar los caudales.

El equipo dispone de 16 boquillas, no obstante en función de la vegetación es posible que no se utilicen todas. Para saber el número de boquillas que se van a utilizar deberemos  pulverizar con agua en la parcela, situarnos detrás del equipo y cerrar u orientar las boquillas que no dirijan el chorro hacia la vegetación.

En este caso, suponemos que la vegetación es espesa y que se van a emplear las 16 boquillas. Por lo tanto, el caudal que debe suministrar cada una de ellas es:
Caudal por boquilla (l/min) = 36,8 l /min / 16 boquillas = 2,3 l/min

Con estos datos se accede a una tabla de boquillas donde nos indicaran las posibles boquillas a utilizar dentro del rango de presiones recomendadas (7-12 bar). Existen 2 posibilidades:

  • Boquilla 1553-18 a 8 bar.
  • Boquilla 1553-16 a 10 bar.

Decidimos seleccionar la 1553-16 y la presión de trabajo será de 10 bar.

Sin embargo, puede ocurrir que interese distribuir el caudal del equipo de manera proporcional a la vegetación. Supongamos que existe más vegetación en la parte más alta de los árboles, tal y como se indica en la siguiente figura.

En este caso el caudal que deben suministrar las boquillas de la mitad superior es el 60% del total, es decir:
36.8 x 0.6 = 22.1 l/min.

Si ponemos todas las boquillas iguales en la mitad superior, cada boquilla debe proporcionar:
22.1 / 8 = 2.7 l/min. La boquilla 1553-20 a 8 bar proporciona 2.68 l/min

El caudal que debe proporcionar la mitad inferior de la máquina es 36.8 x 0.4 = 14.7 l/min.

Cada boquilla deberá proporcionar entonces 14.7 / 8 = 1.8 l/min, lo que induce a  elegir, utilizando la presión seleccionada anteriormente (8 bar), la boquilla 1553-14, que proporciona 1.7 l/min.

De este modo, con dos tipos de boquillas se puede dividir el caudal de caldo de manera que se dirija una mayor cantidad a la parte superior de las copas.

5.-  Verificación del caudal.

En general, los caudales teóricos no son exactamente iguales a los que proporcionan las boquillas, por lo que es conveniente recalcular el volumen realmente aplicado.

Para ello, utilizando un reloj y una probeta o cubo se miden los caudales que proporcionan las boquillas cuando el manómetro del equipo indica la presión a la que se realizará el tratamiento. Una vez calculado el caudal que proporciona el equipo, se calcula el volumen aplicado con la fórmula:
Volumen (l/ha) = [Q (l/min) * 600] / [v (Km/h) * A (m)]

6.- Calcular la cantidad de producto fitosanitario y de agua que se ha de incorporar en el depósito.

Como la concentración recomendada del producto en la etiqueta es 0,04-0,08%, suponemos que deseamos utilizar la de 0,06%. La cantidad de producto que se debe añadir es:
1500 l agua * 0,06 l producto / 100 l agua = 0.9 l producto.

Una vez ajustado el equipo es importante comprobar que conseguimos los recubrimientos deseados en la vegetación. Para ello, se procede a la pulverización con agua de una zona de la parcela y se realizan dos comprobaciones:

  1. Se mira por detrás del turbo y se comprueba que todo el caudal se dirige a la vegetación.
  2. Se colocan en la vegetación papeles hidrosensibles (papeles amarillos y que al entrar en contacto con líquidos cambian a color azul) y se mira el recubrimiento producido.

17.5.2. Pulverizador hidráulico (pulverizador de barras).

Para realizar la regulación de un pulverizador hidráulico han de seguirse los siguientes pasos:

1.- Calcularla velocidad a la que circulará el tractor durante el tratamiento.

Para ello, se pueden utilizar dos procedimientos:

  • Medir el tiempo que tarda en recorrer una distancia determinada (por ejemplo, 50 o 100 m).
  • Medir la distancia que recorre en un tiempo determinado (por ejemplo, 30 sg o 1 min),

Conocida la distancia recorrida y el tiempo empleado, calcularemos la velocidad media: v=e/t.

Velocidad (km/h) = distancia recorrida (m) x 3.6 / tiempo empleado (sg).
*Ejemplo; si el tractor a recorrido 100 metros en 58 segundos, su velocidad es de 6.2 Km/h.

2.- Calcular el ancho de una pasada con la máquina.

Para este caso el ancho de pasada se calcula simplemente multiplicando el número de boquillas dispuestas en la barra portaboquillas, por el espaciamiento entre ellas.
*Ejemplo; si una barra de pulverización dispone de 20 boquillas de chorro cónico, que se han instalado separadas entre sí 50 cm. El ancho de cada pasada será de: 20 x 0.5 m = 10 metros.

3.- Determinar el volumen de caldo de tratamiento a aplicar por hectárea.

Para ello hay que tener en cuenta que la cantidad de caldo ha de ser la justa para cumplir el objetivo afectando lo menos posible al medio. Un principio muy importante es aplicar siempre por debajo del punto de goteo, todo el producto que se aplique por encima de tal cantidad es perdido.
Existen tablas orientativas de volumen de caldo en punto de goteo que nos pueden orientar.

4.- Calcular el caudal (litros por minuto) que debe aplicar la máquina.

Conociendo la anchura de pasada, la velocidad del tractor y el volumen de caído a aplicar Q(L/min)= Anchula de pasada(m) Velocidad(km/ h) Volumen de caldo(L/ Ha)/ 600. (fijarse en la unidades). En caso de no ser las mismas, pasarlas a estas o bien calcular la superficie total que trataríamos en la misma unidad de tiempo a la que decimos la cantidad del caldo a usar.
*Ejemplo: se desea calcular el caudal que debe suministrar una barra de pulverización que tiene un ancho de pasada de 10 m, sabiendo que el tractor circula a 6.2 km/h y se desea aplicar un volumen de caldo de 150 L/ha. Q = (10m x 6km/ h x 150L / ha) / 600 = 15.5 L/min.

5.- Elegir la boquilla más adecuada.

Habrá de determinarse el caudal que aplica cada boquilla, dividiendo el caudal que aplica la máquina entre el número de boquillas colocadas en la barra de tratamientos.
*Ejemplo: si el caudal total es de 15.5 L/min., y la barra dispone de 10 boquillas de chorro cónico, el caudal que aplica cada una de ellas será: 1.55L/min.

Una vez conocido el tipo de boquilla y el caudal de cada una de ellas, se elige el modelo en particular utilizando el catálogo de la casa comercial. Ello permitirá también conocer la presión de trabajo para la cual ese tipo de boquilla suministra el caudal deseado y que se deberá ajustar a la nueva presión conociendo la presión de trabajo y la recomendada por el fabricante y que deberá ser la presión que se ajuste en la máquina de tratamientos. Dicha formula es la siguiente:
Nueva presión de trabajo = Pconocida(tabla) x [(Caudal calculado/caudal conocido(tabla)]2
*Ejemplo: sabiendo que el caudal utilizado por boquilla cada boquilla es de 1.55 L/min y yendoa la tabla, escogemos una boquilla gris donde el caudal es de 1.5 L/min y la presión de trabajo es de 1.5 bares, podremos calcular la nueva presión de trabajo; Pn = 1.5 x ( 1.55/1.5)2 = 1.6 bares.

6.- Ajustar la altura de la barra portaboquillas.

Dicha altura, junto con una correcta elección de las boquillas, es fundamental para que el reparto del producto sea uniforme y todo el cultivo reciba la misma cantidad de caldo.
La altura adecuada siempre estará entre unos ciertos límites máximo y mínimo, que no deben sobrepasarse, y dependerá de la separación entre las boquillas, del tipo elegido y del ángulo de pulverización. Existen tablas que exponen las alturas más recomendadas según el tipo de boquilla y la separación entre ellas. Para asegurar una cobertura correcta del producto es importante que la altura de los brazos sobre el cultivo sea inferior a:

  • 30 a 35 cm. con boquillas de100º.
  • 40 cm. con boquillas de 80º.
  • 50 cm. con boquillas de 65º.

Procuraremos siempre evitar altura de barras mayores, con el fin de impedir derivas.

7.- Comprobar que el caudal que sale por las boquillas coincide con el que se ha calculado.

Se sitúa un recipiente graduado bajo las boquillas durante un tiempo de un minuto, y midiendo el volumen que cada una de ellas suministra. Si es el adecuado, no se realizará ningún ajuste, pero si no es correcto habrá que realizar algún cambio en la regulación. Se puede actuar tanto sobre la presión de trabajo de las boquillas como sobre la velocidad de tractor.

8.- Calcular la cantidad de producto a añadir al depósito de caldo.

Para ello es fundamental conocer dos datos:

  • La dosis recomendada, que debe aparecer claramente legible en la etiqueta del producto.
  • El volumen del depósito (en litros).

En unas ocasiones la dosis aparece reflejada en porcentaje, y en otras en cantidad de producto por superficie a tratar. Por ello, para calcular la cantidad de producto se utilizará una de las dos expresiones siguientes según aparezca expresada la dosis:

  • En porcentaje: Cantidad de producto = (C)Dosis(%) x Volumen tanque (L) / 100

*Ejemplo: en una etiqueta de producto fitosanitario aparece indicado que la dosis de producto a aplicar es del 0,5%. El volumen real a aplicar es de 200 L/ha y el volumen del tanque es de 250 L, la cantidad de producto a disolver en el tanque será de:
Cantidad de producto en tanque = [(0.5 x 200) x (250/200)] / 100 = 1.25 litros

  • En litros ó kilos por ha a tratar:

Cantidad de producto (kg ó L/tanque) = [Dosis (kg ó L/Ha) x Volumen tanque(L)] / Volumen a aplicar (L/ha)
*Ejemplo: según se indica en la etiqueta, un determinado producto fitosanitario debe aplicarse a razón de 2.2 litros por hectárea. Si el volumen real a aplicar (caldo) es de 300 L/ha y el volumen del tanque es de 400 L, la cantidad de producto a disolver en el tanque será de:
Cantidad de producto (kg ó L/tanque) = (2.2 x 400) / 300 = 2.93 litros.

17.5.3. Pulverizador hidrarulico de mochila.

Para el calibrado de la mochila debemos conocer el volumen de caldo necesario para realizar el tratamiento. Para ello es preciso saber la dosis necesaria por SUPERFICIE de explotación, esto es, debemos obtener el volumen necesario del producto utilizado en el tratamiento en función de la extensión que se vaya a tratar: Dosis Total (DT) = Superficie (m2) x dosis (litros/m2).

Para realizar el tratamiento debemos tener en cuenta el caudal que es capaz de pulverizar el equipo, la velocidad de paso y la anchura de tratamiento.

El caudal total de pulverización (Qt) será el necesario para diluir en agua la dosis total (DT) necesaria del producto de tratamiento, según la relación que se indique en la etiqueta, y que vendrá normalmente en gramos o centímetros cúbicos a mezclar en 1 hectolitro (100 litros) de agua.

El número de veces (n) que tendré que llenar la mochila se obtiene sin más que dividir el caudal total de pulverización (Qt) entre la capacidad del depósito de la mochila, normalmente de 12 a 16 litros, (Dmochila). n= Qt/ Dmochila.

La cantidad de producto aplicado, depende totalmente del aplicador, ya que decide la velocidad de marcha para realizarlo y su anchura que, junto con el caudal que puede aportar el equipo, son los factores que determinan la cantidad de caldo aportado por unidad de superficie (m2).

El caudal que un equipo de mochila manual puede aportar se puede medir utilizando bien un recipiente graduado, en el que pulverizamos durante un minuto. El caudal en mililitros por segundo o en centímetros cúbicos por minuto (Qequipo).

La velocidad de nuestro paso (Vpaso) la podemos medir calculando sobre una distancia conocida el tiempo que tardamos en recorrerlo y dividiendo la distancia entre el tiempo obtenido.

La anchura de tratamiento(At), para el tipo de boquilla utilizada, en centímetros, se puede obtener mojando una franja de tierra y midiendo la anchura de la zona mojada.

Para obtener los litros de caldo utilizados por metro cuadrado, aplicamos la fórmula:

Qequipo (mililitros/segundo) / [Vpaso (metros/segundos) x At(centímetros)] x 0,1 = q litros/m

El volumen utilizado para pulverizar la superficie total ST,en metros cuadrados, será:
Volumen para Superficie Total = ST x q litros. Este valor nos puede servir para compararlo con el caudal total de pulverización (Qt), calculado conforme a lo aconsejado en la etiqueta del producto, a fin de evitar superar la dosis recomendada. El número de veces que debo llenar la mochila se obtiene sin más que dividir el volumen total obtenido entre la capacidad del depósito, que suele ser de unos 16 litros.

17.5.4. Espolvoreadores

Al igual que ocurre con los pulverizadores hidroneumáticos, con los espolvoreadores manuales o con los de tracción mecánica es difícil determinar la anchura de trabajo. Así pues, para ajustar la dosis por hectárea es preciso realizar ensayos simulando las mismas condiciones que posteriormente se emplearán durante la aplicación real del producto. Del ensayo se podrá determinar si la dosis es correcta o si, en cambio, es preciso modificar la apertura del orificio de salida, la velocidad de aplicación, etc.
*Ejemplo; Una máquina espolvoreador tirada por un tractor ha sido ensayada a lo largo de un trayecto de 150 metros. La anchura de trabajo medida ha sido de 25 metros, y la cantidad total de producto aplicado fue de 12 kilos.
Dosis(kg / ha) = Cantidad usada(kg) / [(Anchura de trabajo(m) x Longitud del trayecto(m))/10000]
Dosis(kg / ha) = 12 / [(25×150) /10000]
En este caso, la dosis aplicada por hectárea sería: 32 Kg/ha
Si la dosis necesaria es mayor o menor de esos 32 kg/ha, sería conveniente regular la máquina, o bien las condiciones de la aplicación para adaptar la salida de producto a la dosis recomendada.

17.6. IDENTIFICACIÓN Y SELECCIÓN DE E.P.I.

Teniendo en cuenta que este apartado ha sido ampliamente tratado en los temas 8 y 9, sólo se llevará a cabo la selección del equipo y la correcta colocación del mismo.

a) Todos los alumnos, valoran los diferentes tipos de EPI, teniendo en cuenta:

  • Tipo de cultivo.
  • Tipo y toxicidad del producto a emplear.
  • Condición climática.
  • Condiciones personales.

b) Todos los alumnos, una vez realizada la elección del EPI se visten correctamente para la realización del tratamiento, comprobando:

  • Las características del EPI.
  • La talla correspondiente al individuo.
  • Puntos frágiles en la colocación.
  • La correcta colocación.

Siguiendo las pautas de seguridad. Ningún alumno procederá a manipular los productos o a realizar el tratamiento sin E.P.I.

Tiempo estimado: 20 minutos.

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