14. LIMPIEZA, REGULACION Y CALIBRACION DE EQUIPOS.

Primero debes completar 13. EQUIPOS DE APLICACIÓN: DESCRIPCIÓN Y FUNCIONAMIENTO. antes de ver esta lección

14.1. INTRODUCCIÓN

Los equipos de aplicación de productos fitosanitarios requieren de un adecuado mantenimiento y limpieza para realizar correctamente las aplicaciones, de manera que se puedan conseguir tratamientos eficientes y con buena uniformidad de aplicación. De esta manera, se logra un ahorro de producto fitosanitario, una mayor eficacia del producto en el tratamiento, una reducción del tiempo necesario para la aplicación, una reducción de la contaminación ambiental y una disminución de los riesgos inherentes a la aplicación de plaguicidas.Una deficiente regulación de los equipos o máquinas de aplicación puede dar lugar a distribuciones anómalas y la presencia de desperfectos, averías o desajustes puede originar fugas o vertidos de producto en lugares inadecuados.

A nivel nacional, el RD 1702/2011 regula las inspecciones periódicas de los equipos de aplicación de productos fitosanitarios por personal cualificado, de manera que se asegure la aplicación con equipos que funcionen correctamente. A nivel regional, el Decreto 18/2014 de 11 de abril, regula la Inspección Técnica y el Censo de los Equipos de Aplicación de Productos Fitosanitarios así como el Registro de las Estaciones de Inspección Técnica de Equipos de Aplicación de Productos Fitosanitarios en La Rioja.

14.2. LIMPIEZA INTERNA Y EXTERNA DE EQUIPO

Uno de los factores más importantes en la conservación de cualquier equipo fitosanitario, es la limpieza y se debe de efectuar para garantizar el buen funcionamiento del mismo y como medida reductora de riegos toxicológicos, seguridad del operario y de contaminación ambiental. La limpieza es un factor clave del mantenimiento.

¿Cuándo debemos de limpiar nuestro equipo?
Por seguridad, es recomendable hacer una limpieza, al comienzo de cada campaña de tratamientos o puesta en marcha de nuestro equipo por primera vez. Muy importante la limpieza siempre que vayamos a cambiar de producto fitosanitario, al termino de cada jornada de trabajo, nunca dejar restos de caldo sobrante y antes de que el equipo vaya a ser almacenado durante un periodo prolongado de tiempo. Es importante abrir todas las llaves para que no queden restos. La limpieza debe realizarse en una zona controlada donde no exista peligro de contaminación, al igual que el agua de estos enjuagados debe ser eliminada de forma controlada. Esta limpieza no podrá realizarse a menos de 50 metros de una masa de agua superficial o de un pozo.

La frecuencia de la limpieza externa se debe considerar al igual que la limpieza interna, como una rutina diaria al finalizar la jornada, antes de guardar la maquinaria. El uso de equipos de limpieza de alta presión permite un ahorro de agua en las operaciones de lavado.

14.2.1. Limpieza interna

Las exigencias de limpieza sobre las superficies internas, pueden variar en función del manejo, así podremos emplear un “aclarado” o “enjuagado” cuando realicemos tratamientos continuados sobre un mismo tipo de cultivo o a lo largo de un mismo día de trabajo y sin embargo habrá que “limpiar” estas superficies internas cuando vayamos a tratar un cultivo de distintas características del anterior o cuando el equipo deba ser almacenado o se vayan a realizar operaciones de mantenimiento. Los equipos modernos disponen de depósito de limpieza de circuito. Al terminar el tratamiento, se debe intercambiar válvulas y dejar el depósito y circuito de presión, se limpien. En el caso de no disponer de dicho depósito, se debe añadir la suficiente cantidad de agua y proceder de igual forma.

Pasos para realizar una limpieza correcta:

  • Consumir toda la mezcla del depósito, de ahí la importancia de la calibración del equipo.
  • Añadir agua limpia al depósito. Limpiar bien su interior con agua a presión, incluida la parte superior, utilizando una manquera o una boquilla para enjuague de depósito.
  • Recomendable añadir productos de limpieza/detergentes de acuerdo con el tipo de productos usados en el último tratamiento realizado
    Así, por ejemplo, se recomiendan los siguientes procedimientos:
    • Productos aceitosos; agua con detergente líquido, y aclarado con agua pura al final.
    • Herbicidas hormonales: solución amoniacal al 20% y varios aclarados.
    • Carbono activado a 100 gramos por cada 100 litros durante 12 horas.
    • Residuos de cobre: ácido acético (1l de vinagre por 100l de agua]. Esperar 2 horas.
    • Clorato sódico y fungicidas orgánicos de síntesis: se debe eliminar cualquier resto de producto del interior y exterior del depósito para evitar el riesgo de incendio.
  • Desmontar las boquillas y filtros y dejarlos en un recipiente con agua limpia, limpiándolos todo con aire a presión o con un cepillo blando; nunca deberán usarse alambres u otros objetos punzantes, montar una vez limpios.
  • Agitar solución y abrir todas las válvulas, para limpiar las superficies internas de los distintos componentes.
  • Repetir varias veces con agua limpia para aclarar.

14.2.2. Limpieza externa

En las superficies exteriores del equipo, se acumulan restos (barro, arena, tierra,…) y depósitos del liquido utilizado, siendo una amenaza para los operarios y el medio ambiente. Esos restos deben de eliminarse. Lavar con agua y jabón o detergente específico, seguido de un enjuague completo con agua. Emplear equipos de limpieza a alta presión (hidrolimpiadoras) y cepillos. La limpieza se debe de realizar en una zona de lavado en la que se recoja el agua. En ningún caso se podrán lavar los equipos a distancias inferiores de 50 metros de las masas de agua superficiales y de los pozos.

14.3. GESTIÓN DEL AGUA DE LAVADO DE LA MAQUINARIA

El agua de lavado se eliminará de forma controlada, sin poner en peligro la salud humana y el medio ambiente. De manera tradicional, estos restos de plaguicidas diluidos se eliminan volviendo a pulverizar la zona tratada, comenzando por donde se empezó la aplicación y, a ser posible, a más velocidad. Sin embargo, para evitar problemas de fitotoxicidad en las plantas y filtraciones de restos de productos fitosanitarios al subsuelo, siempre que sea posible, se eliminarán o degradarán mediante instalaciones o dispositivos comerciales preparados para tal fin. En el mercado ya existen algunos dispositivos para eliminar los restos de productos fitosanitarios sin peligro para la salud y el medio ambiente.

14.4. REGULACIÓN Y CALIBRACIÓN DE EQUIPOS

Cuando realizamos una aplicación fitosanitaria buscamos principalmente dos objetivos, eficacia y eficiencia. Eficacia, para controlar el agente causante del daño en el cultivo y eficiencia, para lograr el máximo aprovechamiento del producto fitosanitario con el mínimo coste de aplicación.
Debemos de utilizar equipos de aplicación adecuados a nuestros cultivos, y que se encuentren en perfecto estado de funcionamiento y bien calibrados con el fin de colocar el producto en el lugar mas propicio y a la dosis y coberturas indicadas.
Por tanto entendemos por regulación y calibración, al conjunto de operaciones que asegura la correcta distribución de una determinada cantidad de producto fitosanitario sobre un objetivo, es en definitiva, la preparación y puesta a punto del equipo para optimizar las aplicaciones fitosanitarias.
Una correcta regulación proporciona fiabilidad de un tratamiento, minimiza el riesgo de contaminación del entorno y del operario y disminuye los gastos de los tratamientos fitosanitarios.
El operador que vaya a realizar un tratamiento fitosanitario ha de conocer las prestaciones y posibles regulaciones de su equipo.

14.4.1. Principales condicionantes de una aplicación fitosanitaria.

Para realizar una correcta aplicación de los productos fitosanitarios debemos de tener en cuenta:

14.4.1.1. Características del cultivo

Para obtener una aplicación correcta, es preciso que los equipos de aplicación estén adaptados a las condiciones concretas de cada cultivo y que se utilicen en las condiciones más adecuadas por lo que siempre hay que realizar una regulación correcta, tales como tipo boquillas, presiones de trabajo y velocidad de avance. Los cultivos presentan gran variedad de formas y tamaños, determinadas por la especie, variedad, sistemas de formación y estado vegetativo que afectan a la uniformidad de la distribución y a la capacidad de penetración.

14.4.1.2. Enemigos a combatir

Se necesita conocer la plaga que afecta a nuestro cultivo lo que nos va a garantizar un mejor control, menor consumo de producto y menor impacto en el medio, al poder seleccionar la modalidad de aplicación más apropiada. (Por ejemplo, si conocemos la ubicación de nuestra plaga podremos orientar nuestras boquillas hacia esa zona concreta y ajustar la presión para poder obtener una capacidad de penetración optima).

14.4.1.3. Condiciones meteorológicas

Las condiciones meteorológicas son determinantes para garantizar el éxito en un tratamiento fitosanitario. No sólo porque condiciona la efectividad de los productos empleados, sino porque puede incrementar notablemente la toxicidad para los operadores y para el propio cultivo, provocando alteraciones no deseadas (fototoxicidades).
Realizar tratamientos por encima de 25 ºC, pero sobre todo, por encima de 30 ºC, precisa de regulaciones para evitar una rápida evaporación de las gotas del caldo.
La humedad condiciona al mismo nivel la eficacia de un tratamiento fitosanitario.
Temperatura elevada y humedad relativas bajas son claves para favorecer una evaporación muy importante del caldo. En estos casos, es preciso incrementar el tamaño de gota para ralentizar la tasa de evaporación. Si el tratamiento no recubre debidamente la masa foliar y si el producto no llega a depositarse, sino que se evapora rápidamente, la efectividad de la aplicación se minimiza, teniendo que recurrir a nuevas aplicaciones.
El otro factor meteorológico que condiciona una aplicación es el viento. Velocidades de viento por encima de 3 m/s favorecen una deriva muy importante del caldo, por lo que el producto no llega a entrar en contacto con el cultivo, alejando el fitosanitario a otros lugares distintos al elegido, favoreciendo la contaminación del medio.

Como norma general, las condiciones meteorológicas ideales para realizar una aplicación con fitosanitarios se da en las primeras horas de la mañana, cuando la temperatura es inferior a 25 ºC, humedad relativa por encima de 50%, y la velocidad del viento por debajo de 3 m/s. Hay que evitar condiciones extremas tanto en estaciones estivales como de invierno.

14.4.2. Parámetros de trabajo de una calibración.

Las decisiones y pasos a seguir antes de realizar una aplicación fitosanitaria son:

14.4.2.1. Volumen de aplicación.

El volumen de aplicación es el caldo necesario para realizar un tratamiento, viene expresado en litros por unidad de superficie. Los volúmenes de aplicación inadecuados (elevados o reducidos) aumenta el riego de fitotoxicidades y pérdidas del producto por escorrentía y/o por deriva.
Para determinar el volumen de aplicación, podemos utilizar la etiqueta del producto fitosanitario. Teniendo en cuenta que en la mayoría de etiquetas de los productos, no contempla, toda la información necesaria para su aplicación, la calibración, aporta un cálculo acertado del volumen de aplicación a utilizar en nuestra parcela.

Su fórmula es:

Volumen de aplicación (L/Ha)=
Caudal Total Boquillas (L/min) x 600 / Anchura Trabajo (m) x Velocidad Avance (km/h)

La anchura de trabajo en plantaciones arbóreas se considera la distancia entre hileras, es decir el ancho de calle, mientras que en cultivos bajos se considera la anchura de la barra portaboquillas o número de boquillas multiplicado por su distancia de separación. Una alternativa cada vez mas empleada en plantaciones arbóreas, es la determinación previa del volumen de vegetación a tratar (T.R.V, siglas del inglés Tree Row Volume), estableciéndose recomendaciones de dosis en función de dicho volumen.

Su fórmula es:

T.R.V (m3/Ha)=
Altura Vegetación (m) x Anchura vegetación (m) x 10.000(m2/Ha) / Ancho de calle(m)

Y dicha fórmula podemos asociarla al Volumen de aplicación (L/Ha)

Volumen de aplicación (L/Ha)= T.R.V (m3/Ha) x Dosis (L/ 1.000m3) x i

Siendo “i” el índice de ajuste de la masa foliar. Este índice corrige el volumen foliar en función del sistema de poda y conducción de los árboles, de forma que a mayor densidad de follaje mayor será su valor, aproximándose a 1.

La realización de pruebas en blanco resulta ser una adecuada estrategia para determinar el volumen de caldo más idóneo para el fin perseguido.

14.4.2.2. Velocidad de avance:

Es un factor a tener en cuenta para poder calcular nuestro volumen de aplicación, para ello es recomendable medir en campo. Mediremos una distancia de 100 metros y tomaremos el tiempo en segundos que tardamos en recorrerlo, a continuación aplicaremos la siguiente fórmula para transformar a Km/h.

Velocidad de avance (km/h)=
Distancia(m) / Tiempo(s)
x 3,6

En la práctica la velocidad recomendable se sitúa entre los 2 y 5 km/h.

Segundos/100 m404652566064707680
Km/h9.07.86.96.46.05.65.14.74.5

14.4.2.3. Caudal de las boquillas:

El caudal total de boquillas dependerá del tipo de boquilla, tamaño, número y presión que se trabaje. Si se realiza un calculo teórico en función de un catalogo fabricante, se deberá posteriormente comprobar de forma practica en agua pues siempre existen diferencias ya sea por características del equipo o de las boquillas. Si esa comprobación no se ajusta a lo calculado, reajustaremos la presión y volveremos a medir el caudal de las boquillas o bien recalcularemos el volumen de aplicación con las condiciones actuales.

Caudal Boquilla (L/min)=
Caudal Total Boquillas(L/min) / Número de Boquillas

Para controlar el caudal de cada boquilla se pueden seguir tres métodos diferentes:

  • Control con caudalímetro electrónico.
  • Control con recipiente graduado, manteniéndolo debajo de cada boquilla un tiempo determinado; por ejemplo, un minuto.
  • Colocación debajo de cada boquilla de un recipiente cualquiera, teniendo la llave general de paso abierta durante un tiempo determinado, se mide a continuación con un elemento graduado el agua que ha caído en cada recipiente.

Sea cual sea el método seguido, se anota el caudal de cada boquilla, se suman estos caudales y se saca la media por boquilla. Aquellas que presenten desviaciones mayores del 10 por 100, en más o en menos, deben ser sustituidas, si resultan ser muchas, se calibrara de nuevo.

14.4.2.4. Flujo de aire.

En los equipos hidroneumáticos o neumáticos, es muy importante regular el flujo de aire para conseguir las características de aplicación óptimas. El cálculo del flujo de aire depende del marco de plantación, altura árboles y velocidad de avance. Su fórmula matemática es:

Flujo de aire (m3/hora)=
Velocidad (km/h) x Anchura (m) x Altura (m) x 1000 / K

Siendo “K” un factor adimensional de expansión del aire, su valor sólo puede ser de 2 ó 3

Una vez que conocemos el flujo de aire, y según tablas del fabricante obtendremos la rpm que debe de tener la toma de fuerza.

Una vez controlada la velocidad de avance e igualmente el caudal de las boquillas, se calcula el volumen que en estas condiciones se pulveriza por hectárea, para lo cual se procederá a hacer lo siguiente:

  • Calcular el caudal total, bien tomando el dato de la suma de los caudales de las boquillas, o bien multiplicando el caudal medio por el número total de boquillas.
  • Calcular la anchura de pulverización, multiplicando el número de boquillas por la distancia entre ellas

Con los datos obtenidos se aplica la siguiente fórmula:

V=
600xQ / vxa

En la que
V= Volumen pulverizado por hectárea (litros/ha.).
Q= Caudal total que sale por las boquillas (litros/minuto).
v = Velocidad de avance (km./h.).
a = Anchura de pulverización (metros).
Caso de no coincidir el volumen por hectárea obtenido con el deseado, se puede modificar variando la presión, siempre que ésta se sitúe entre dos y tres bar. Si así no se consigue y hay que forzar la presión fuera de los límites citados, se deben cambiar las boquillas por otras del tamaño adecuado.

14.4.2.5. Regulación de la altura de la barra portaboquillas

La altura de la barra de pulverización es un factor esencial para una buena homogeneidad en el reparto del producto por la parcela. La altura de la barra depende del tipo de boquillas que
Se monten.

  • Para boquillas con ángulo de 110 grados, la altura correcta es de 50 a 60 centímetros, no debiendo bajar de los 40.
  • Para boquillas con 80 grados, la altura es de 90 a 100 centímetros, no debiendo bajar de los 70.

Resulta preferible trabajar con las boquillas algo por encima de los valores óptimos antes que situarlas demasiado próximas al suelo. La regulación de altura de la barra no debe hacerse con el elevador hidráulico del tractor, ya que el eje de la toma de fuerza debe trabajar alineado entre la salida del tractor y la entrada al pulverizador.

14.4.3. Verificación del proceso

Una vez ralizados los pasos anteriores, debemos confirmar de forma fehaciente de que todos los cálculos planteados coinciden exactamente con el tratamiento deseado, por lo que se realizan los siguientes pasos.

14.4.3.1. Verificación del volumen realmente pulverizado

Para ello se hará lo siguiente:

  • Se mide en el campo una distancia tal que, multiplicada por la anchura de pulverización, dé una superficie tratada de 1.000 metros cuadrados.
  • Sobre una superficie plana se llena el depósito con agua hasta la boca, marcando bien hasta donde llega el agua.
  • En la zona marcada del campo y llevando el tractor al régimen de giro anotado y con la marcha engranada en la caja de cambios, se pulveriza agua entre las dos marcas de la medición anterior, abriendo la llave general al pasar por la primera marca y cerrándola al pasar por la segunda.
  • Después de pulverizar se vuelve al sitio de llenado y en la misma posición del tractor, se rellena el depósito con un recipiente graduado. De esta forma se conoce el agua que se ha gastado.

El volumen de agua gastado, multiplicado por diez, dará el volumen por hectárea que se está aplicando. Si no coincide con el volumen deseado, puede variarse la presión de trabajo.

14.4.3. Verificación de la superficie tratada.

Para una correcta distribución del producto sobre la parcela es necesario marcar los sitios por donde ha de ir el tractor para que no se produzcan solapamientos (sobredosis) ni se queden zonas sin tratar en las que después saldrá la hierba.

Hay varios métodos de marcado:

  • Colocando señales en los bordes de la parcela, que pueden ser jalones, banderolas, estacas, etc, y que deben ser visibles desde el otro extremo de la misma.
  • Otro método es incorporar al pulverizador un marcador de espuma con una salida en cada uno de los extremos de la barra portaboquillas. El detergente que se utilice debe producir una espuma espesa y consistente que permanezca en el suelo un mínimo de cuatro horas.
  • El mas utilizado en fruticultura consiste en colocar papel hidrosensible directamente en las hojas de las plantas tanto en la periferia como en el interior antes del tratamiento (o en el suelo en caso de emplear herbicidas). Las gotas impactan sobre el papel, manchándolo de color azul oscuro, determinado su tamaño, capacidad de penetración, superficie tratada, etc.
Etiquetas de lecciones: calibración, limpieza, regulación
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